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por primera vez
 

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Crónica de un parto anunciado
Papá por primera vez

“Cuando Martha me dijo que estaba embarazada, dos cosas me vinieron a la mente: una alegría profunda que nunca había sentido y un temor de no estar listo para enfrentar ese rol que uno como hombre puedo asumir en su vida”.

Acompañar a su esposa a las citas con el médico, es importante para el desarrollo del feto. Foto: annegueddes.com

Inotas/Julio Rivas Sarcos

Es media mañana. Sobre la cama llena de juguetes, regalos y globos azules se encuentra José Alberto, a su lado está su papá quien lo mira y acaricia mientras le tararea la canción “hijo de la luna”. Interrumpe el canto al darse cuenta de la presencia del periodista, quien curioso, desde hace rato lo observa. Lo hace pasar y le da la bienvenida con voz entrecortada por el cansancio de una noche de desvelo _así lo comentó momento más tarde_. Con sudor en la frente y movimientos torpes trata de tomar a su hijo en sus brazos, al fin lo logra y orgullosamente anuncia: “este es mi hijo, el primero, mi primogénito”. Comienza el relato. Randolfo Prieto, ya un poco calmado, cuenta el paso a paso de cómo fue, según él, una aventura que duró nueve meses. “Cuando Martha me dijo que estaba embarazada, dos cosas me vinieron a la mente: una alegría profunda que nunca había sentido y un temor de no estar listo para enfrentar ese rol que uno como hombre puedo asumir en su vida”.

LA NOTICIA

Sugerencias
para primerizos

Aquí algunos tips para que usted como padre participe y apoye a la futura mamá:

1.- Trate de acompañarla a las citas con el médico y haga preguntas sobre el desarrollo del bebé, el embarazo o cualquier duda que tenga.

2.- Camine con ella todos los días como parte de su rutina de ejercicios.

3.- Lea libros y folletos sobre el desarrollo de su bebé.

4.- Comprenda que debido a los cambios hormonales, su pareja pudiera no estar dispuesta a llevar la misma vida sexual que antes.

5.- Tome clases de preparación para el parto junto con su esposa. Si decide presenciar el parto, podría ser testigo de una experiencia inolvidable y le ofrecerá un gran apoyo a la mamá.

6.- Si fuma, deje de hacerlo. Piense en los daños que le está causando a la salud de su esposa y a la de su bebé que va a nacer.

Quedé paralizado cuando mi esposa me dijo que estaba embarazada. Mi mente hizo un recorrido de todo lo que ha sido mi vida. Luego pensé en como prepararme para el parto. Pero sobre todo como podía ayudarla a ella durante los nueve meses, aunque esa ayuda fue de apoyo moral porque los malestares, dolores y todo lo demás lo sentía ella. Aunque en oportunidades yo también sentía algunos de esos achaques, recuerdo cuando me antojé de comer huevas de pescado con leche condensada y una Cocacola.

COMPARTIENDO EL EMBARAZO

Me involucré lo más que pude. La acompañe varias veces al medico. Compré la cuna y todos los implementos para la habitación del bebé. La tomaba de la mano y la abrazaba cuando se deprimía. El doctor le dijo que tenía que dejar de trabajar porque su embarazo era de alto riesgo. A pesar de que fueron nueve meses duros, también tuvimos muchos momentos de alegría, sobre todo cuando vimos a través del ultrasonido en 3D que sería un niño. Enseguida fui y le compre un guante y una pelota. Ojalá sea pelotero, me dije.

OBSTÁCULOS SUPERADOS

Los buenos momentos fueron los que nos ayudaron a superar tantas cosas negativas, entre otras, la hipertensión que sufría Martha. Muchas veces tuvimos que ir a la emergencia del materno de San Francisco para que la estabilizaran. Como no teníamos mucha experiencia cualquier problemita se convertía en una catástrofe.

EL MIEDO: ETERNO ACOMPAÑANTE

La única vez que estuve involucrado en un parto fue cuando permanecí durante horas en una sala de espera cuando mi hermana Chiquinquirá tuvo a uno de sus hijos. Nunca me pasó por la mente que cuando me tocara ser padre el miedo sería mi alma gemela. Aunque de una cosa si estoy seguro, ese miedo ayudó a fortalecerme cada día más y a prepararme para el momento del parto. Sobre todo cuando escuchaba los gritos de terror que daba Martha.

LLEGÓ LA HORA, UN MOMENTO INOLVIDABLE

El parto se adelantó unos días. A las tres de la mañana Martha comenzó a sentir contracciones acompañadas de dolores que iban intensificándose cada minuto que pasaba. El nacimiento que se había planificado mediante una cesárea y en una reconocida clínica de San Francisco, terminó siendo un parto natural y en el hospital materno, con pocos recursos, pero con una mística de trabajo impresionante. Dos horas pasaron cuando de la sala de parto salió una enfermera y me dio la noticia: “Ya sois padre de un producto para mujeres”, dijo en un tono chistoso. Aquí finalizó un episodio más de mi vida y comenzó otro, la de criar a José Alberto, educarlo y sobre todo amarlo y protegerlo. Aquí estoy, frente a él, tan frágil, tan inocente, pero con una fuerza en esa garganta que cuando llora retumba la casa. ¿Será que va a ser cantante?... mejor también le compro una guitarra, por si a caso.



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